La tortura termina los viernes

En una sociedad como la nuestra, existen al menos dos hitos relevantes en nuestras vidas que asumimos sin mayor reflexión ni cuestionamientos: uno es el ingreso a la vida escolar, en donde nos preparan sin darnos cuenta para la vida de empleados, con horarios rígidos, sometimiento, disciplina y una fuerte competencia por sobresalir; un lugar en donde se coarta la creatividad, la entrega genuina y espontánea y nuestra capacidad para soñar. Un lugar en donde se nos evalúa, se pone el foco en las notas y no en el aprendizaje; menos aun en el como nos sentimos y en donde se nos prepara para la educación “superior” en la cual finalmente salimos moldeados y preparados para asumir nuestros roles de empleados en donde nuevamente, estamos bajo el sometimiento esta vez de un jefe, exigencias por cumplir y por supuesto, una permanente evaluación la que nos permitirá sobresalir y ascender o, caer en la desgracia de vernos subvalorados, degradados, humillados y hasta en algunas situaciones, víctimas de verdaderos procesos de “bullying organizacional”.

Es que hemos sido “seteados” de esa forma. Programados para asumir que el trabajo es un “mal necesario” y que su verdadero sentido, es el de entregarnos los recursos necesarios, aunque no siempre suficientes, para sobrevivir en un mundo hostil y poco amable. Son pocos lo que se sacuden de estas verdaderas programaciones y buscan su verdadera pasión, o los que desafiando los inmensos temores tan humanos, se lanzan a la aventura de emprender y por ende, contratar a la gran masa “seteada” para ser empleados.

No es de extrañar entonces las respuestas inconscientes en su mayor parte, de tantas y tantas personas que sienten que sus trabajos los “achatan”, y por lo tanto asumen sin darse cuenta de que son sometidos. Escasa “autonomía responsable” y poco accountability. Jefes autoritarios y arrogantes por una parte y por otra, empleados que evitan la sobrecarga y siempre se quejan de que están “llenos de pega”. Gente que se estresa y comienza a sentir aversión por sus jefes. En algunos casos estas personas sienten que la empresa no los reconoce y que sus sueldos son miserables (aunque ellos mismos los hayan pactado a través de un contrato). Caen en una especie de desesperanza aprendida pues sienten que “es lo que les tocó”. Declaran tener compromiso con sus empresas pero en el fondo de sus corazones, desearían no trabajar. Sienten que el día mas pesado es el primer día de trabajo en donde de forma natural se declara “como día lunes”; naturalmente entonces, la verdadera bendición ocurre en la medida que se avanza hacia el Viernes y se desata la temporal alegría manifestada a veces en los ya famosos “happy hour”; hora feliz en que las conciencias se adormecen en el alcohol como un verdadero sedante que genera la antesala al inicio de una jornada no siempre plena en el hogar.

La clave para sacudirse de estas letales programaciones mentales esta en buscar nuestra verdadera pasión; asumir que nuestro trabajo es una potente oportunidad para nuestro desarrollo como seres humanos y no solamente el lugar en donde obtengo los recursos para vivir. Amar lo que uno hace te permitirá llegar con una energía especial desde el primer día laboral, ver a tus jefaturas como una posibilidad para aprender, entenderlos como seres humanos con sus sueños y frustraciones también y sentir que tu trabajo, tiene sentido real para el logro de tus sueños personales.

La invitación es por lo tanto a, hacer de tu vida laboral una poderosa fuente de inspiración, de desarrollo y de pasión pues indicará, que estás en la senda de todos aquellos que han decidido vivir vidas extraordinarias y hacer de cada instante una oportunidad para ser felices.

Una gran semana para todos, los espero en el Matinal del Mega mañana martes y por supuesto en nuestro EPM MASTERY en Noviembre 19, 20 y 21., el mas poderoso entrenamiento para la vida y los negocios; una Leyenda.
Toda la información es www.personasextraordinarias.com

masteryNov

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