Un cambio de chip que mejorará tu calidad de vida dentro y fuera de tu trabajo

Acabamos de “celebrar” una fecha más de lo que denominamos “el día del trabajo”. Una ocasión en la cual conmemoramos supuestamente un trágico hecho histórico asociado a las reivindicaciones laborales pero que, en lo concreto para gran parte de nosotros, no es más que una nueva oportunidad para el relajo y el descanso frente al stress y la ansiedad que nos genera nuestra realidad laboral.

Y es que en general, no la pasamos bien en nuestro trabajo. Diversos estudios indican que para gran parte de nosotros, ir a trabajar constituye en la práctica algo necesario, obligado para la subsistencia que, si pudiésemos evitarlo lo haríamos. Y es que el trabajo está inserto en nuestro inconsciente colectivo como un verdadero castigo; una condena inevitable que tarde o temprano se cierne sobre nuestras vidas haciéndonos entregar parte de nosotros a algo sin sentido, a cambio de nuestro sustento.

Lo dramático de esta forma de vivir nuestra vida laboral es que, la pasamos mal. No somos felices ni sentimos que nuestro trabajo sea una vía para nuestro desarrollo y por lo tanto, nuestra entrega a lo que hacemos no es la óptima y nuestra productividad nunca es de las mejores.

¿Qué pasaría si de pronto tomamos la decisión interna de resetear nuestra mente hacia una actitud más positiva con respecto a nuestro trabajo y decidimos empezar a disfrutar de aquello que siempre se ha aparecido como una condena?

Sin duda, nuestra calidad de vida mejoraría pues aunque no nos demos cuenta, nosotros pasamos casi un tercio de nuestra vida trabajando. Pero ¿cuáles son los pasos para iniciar este verdadero cambio de chip?

Primero; preguntarte si el trabajo que hoy tienes, el jefe que tienes, el equipo con el cual compartes y las condiciones que mantienes con tu empleador es realmente lo que siempre esperaste. Si no es así, te sugiero que inicies un plan para definir en que quieres trabajar, que ingresos deseas tener y cual va a ser el plan para hacer que eso sea realidad. Sin miedos, sin excusas. A la acción.

Segundo; si tu trabajo en realidad es lo que tienes y siempre esperaste, define que NADA ni NADIE en tu trabajo te influirá en la forma en que te sientes. Tu defines AHORA que disfrutarás de lo que haces, más allá de las situaciones y personas que puedan afectarte en tu emocionalidad. Tu eres el dueño de cómo te sientes.

Finalmente; instala en tu mente la poderosa idea de que tu trabajo es una increíble oportunidad para desarrollarte, hacer carrera y lograr lo que tu deseas en tu vida. Para ello, la mejor forma es preguntarte siempre como lo puedo hacer mejor, como puedo entregar valor y como estar al servicio y… agradecer por el trabajo que tienes, por lo que te entrega, por lo que te permite vivir y por las oportunidades que te abre en la vida.
Si a pesar de lo anterior, sientes que tu vida merece algo distinto, quizás sea la hora de emprender; de iniciar la aventura de hacer empresa para dar empleo a otros y hacer que la vida de los demás sea lo mejor posible a través de lo que hacen.

En momentos en que la negatividad, la decepción y la incertidumbre nos invade como sociedad, haz de tu trabajo una fuente de inspiración y gratitud que te mantendrá blindado frente a tanta turbulencia externa.

Que tengan una excelente semana y que disfruten de su trabajo y de las oportunidades que se les brindan.

LA VIDA ES MUY CORTA PARA VIVIRLA EN PEQUEÑO

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