El complejo arte de la escucha

Debo reconocer que desde el momento en que comencé a hacerme consciente de la complejidad que implica escuchar, siento cada vez con más fuerza que a las personas nos cuesta muchísimo hacerlo; es más, probablemente jamás escuchemos y sin embargo, la mayor parte de las personas piensan que si son escuchados. Seguramente al escribir este newsletter también corro ese riesgo.  Quizás mis palabras resuenen de forma diferente en cada uno de ustedes, desde aquel que abre su correo desde su móvil y lee estas líneas quizás sentado en un aeropuerto esperando su vuelo temprano a sus labores, o aquel que en una especie de “zapping” virtual, se encuentra con estas ideas porque en su bandeja de correo estaba este mail. En cualquier caso, tengo claro que en cada uno de ustedes, estas ideas serán escuchadas de manera diferente porque, cada uno escucha desde sus propios mundos y filtros.

“Las palabras significan cosas diferentes para cada uno y por lo tanto cada palabra está asociada con nuestra historia personal”. Con esta declaración nos recibía un antiguo maestro de lingüística en la época que aprendía PNL. En ese instante entendí que el lenguaje tiene carga histórica para cada uno y que las palabras que utilizamos dan cuenta de una experiencia que es muy personal. También entendí que cada vez que yo digo algo, aquello que digo significará cosas diferentes para cada persona que me escuche pues, para cada persona esas palabras significarán cosas diferentes lo que es el equivalente a decir que, cuando yo escucho no escucho al otro, sino que escucho el cómo las palabras del otro resuenan en mí, en otras palabras, jamás escucho realmente a los otros.

Podrán imaginarse lo que esto significa en la cotidianidad de nuestras vidas, relaciones de pareja, con los hijos  y también en la vida organizacional, en donde la mayor parte del tiempo lo ocupamos en aquellos rituales interminables llamados reuniones en donde, hablamos y supuestamente somos escuchados.

Aquí la reflexión es sencilla y se aparece como preguntas: ¿Es entonces la capacidad de escuchar una competencia directiva relevante a la hora de ser efectivos en el logro de nuestros objetivos? ¿Es este un tema al cual debiéramos por lo menos, prestar un poco de atención? ¿Resulta relevante entrenar formalmente esta competencia si es que queremos aumentar nuestra capacidad para ser escuchados?

En nuestro próximo newsletter te enviaremos algunas claves que te servirán para diagnosticar que tanto te escuchan las personas que te importan. Por ahora, a tener en la consciencia este fenómeno tan humano y tan poco considerado y cada vez que hablemos al menos lo tengamos en cuenta y cada vez que escuchemos, lo hagamos con la clara idea de que es muy probable que estemos entendiendo algo completamente distinto a lo que nos están comunicando.

2 comentarios en “El complejo arte de la escucha”

  1. Héctor Arroyo Sanhueza

    El arte de la escucha: la habilidad para identificar el foco de cada mensaje que recibimos, (el propósito) es el gran objetivo, espero que nos apoyes con metodologia para hacerlo mejor. El sólo hecho de reflexionar sobre el tema ayuda, abriendo nuestra predisposición a escuchar, a escuchar …

  2. Escuchar es una cosa, querer escuchar es otra. así como para algunas cosas el incentivo puede venir del exterior, la motivación para la acción se desarrolla en el interior.
    ¿cómo poder expresar la propia inquietud de hacerse oír, cuando no se te deja presentar tu idea, porque primero está la del jefe, quien no debe ser interrumpido?

    Luego se crea la interferencia en la recepción del mensaje, entre las ideas por asimilar del orador, y la frustración propia del no poderse hacer oír, tenga o no razón.

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