Vivimos permanentemente atentos del peligro y las amenazas

Participaba hace poco de un programa radial en una emisora santiaguina en donde el tema era por que nos cuesta a los seres humanos tanto ser felices. Las estadísticas respecto de los niveles de felicidad en Latinoamérica no son nada de auspiciosos y de alguna forma seguimos sumidos en un negativismo colectivo asfixiante y en una perversa desesperanza aprendida que por supuesto, nos trae mucho dolor y sufrimiento. Lo paradojal pareciera estar en que estamos en una época en la cual hemos hecho la mayor cantidad de esfuerzo registrado por ser mas felices. Libros, cursos, seminarios, terapias y sesiones de coaching, parecieran ser cada vez mas normal y recurrente en nuestro quehacer sin embargo, seguimos siendo infelices.

Hoy al revisar los aportes que las neurociencias nos entregan, nos encontramos con datos que pueden ser relevantes a la hora de comprender porque nos cuesta tanto ser felices.

Nuestro cerebro esta compuesto por tres “sub cerebros” con funciones y roles completamente diferentes y que al parecer, se mantienen en una constante lucha. Por una parte, ubicado en la parte frontal de nuestra cabeza está nuestro neocortex; un “cerebro” encargado de lo racional y el lenguaje. Es aquí donde construimos las explicaciones que nos damos permanentemente respecto a lo que nos ocurre en la vida. Es el generador de los argumentos, de las explicación y por lo tanto de las excusas. El neocortex estructura racionalmente nuestra experiencia de la vida, y construye nuestras creencias.

Hay un segundo “cerebro asociado a lo emocional denominado cerebro límbico. Es el encargado de relacionar emociones a los pensamientos que tenemos. Muy conectado a la amígdala, nos permite vivir la maravilla del mundo emocional y es el responsable por nuestros estados de ánimo.

El tercer “cerebro” de nominado reptil, es el cerebro de la supervivencia. Entrenado a través de nuestra historia ancestral por generaciones y generaciones, para defendernos de los depredadores y a alertarnos de los peligros. Este cerebro juega un rol determinante en la manera en que nos paramos en el planeta y vivimos la experiencia humana. Es el gatillador de nuestros miedos ancestrales, el que nos mantiene siempre en alerta de los peligros de nuestro entorno; el que no nos deja salir de nuestras zonas de confort y nos vuelve desconfiados y temerosos. Su lema es “el mundo es cruel y amenazante y debes caminar con extremo cuidado”, como si de caminar en un campo minado se tratara.

Si a todo lo anterior le sumamos que nuestra consciencia capta solamente un pequeño aspecto de la Realidad (el resto queda atrapado en las redes del inconsciente) y le integramos la poderosa influencia de nuestro cerebro reptil, tendremos una actividad cerebral centrada en filtrar de la realidad, solo aquello que pueda representarnos un peligro o una amenaza.

Podremos imaginar entonces la escasa posibilidad de apreciar lo bello, de caminar por el mundo confiado y feliz y experimentar la alegría que significa vivir en la libertad mental y emocional de saber que… todo esta bien y de que hemos venido a esta planeta a disfrutar.

Nuestro cerebro reptil ha dicho lo contrario.

Nuestro EPM Mastery próximo a dictarse, trabaja las áreas inconscientes de estas programaciones, instalando creencias poderosa que disminuyen el impacto de nuestros miedos y nos invitan a salir de nuestras zonas de comodidad.

Les invito a conocer de este programa en www.personasextraordinarias.com y a conectarse con nosotros el Miércoles a las 12.00 horas en VIDA TOP y las 18:00 horas en Conversando en Positivo en Radio Universidad de Chile, 102.5 FM.

Feliz semana a todos!!

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